Tantos años de dolor, tantas atrocidades, tantos
asesinatos, torturas,
desapariciones, injusticias,
humillaciones, que pasamos en esos años de dictadura, que los últimos veinte
años fueron para mi, casi un paraíso y sentí el relajo de la
confianza el relajo de la tranquilidad.
Luche por la democracia.
Participe en la creación de la pro
federación de estudiantes secundarios de
Concepción en el año 1983, fui apoderada de mesa en el plebiscito del sí y del
no, me inscribí en el PPD, en la universidad luche, marché por la democracia y
cuando está llego a mi país fue una de las alegrías más grandes que he
tenido. Recuerdo haber pasado todo un día marchando feliz por Concepción cuando
ganó el NO, abrazada con mis hermanas
sabiendo que la dictadura estaba llegando a su fin.
Para mí la Alegría realmente
llegó, y estoy orgullosa de pertenecer a la Concertación por todo lo que viví,
estoy consciente que pudo ser mejor, que se podría haber hecho más, que algunas
veces no hubo voluntad o que cuando la había se encontraba una muralla llamada
binomimal, que impedía todo cambio a las leyes dejada por la dictadura, legado que los herederos de
Pinochet defienden aún, feliz de haber
tenido una gran presidenta como Michelle Bachelet, feliz del progreso que ha
tenido Chile, pero triste por la desigualdad social que crecía cada vez más pese al esfuerzo del
gobierno por hacer que todo fuera más equitativo, haciendo énfasis en lo social
beneficiando a la clase más desposeída. Lamentablemente la clase social más
perjudicada sigue siendo la media
trabajadora a la que pertenezco, no tenemos acceso a las grandes cantidades de
dinero que posee el país y de que solo un porcentaje mínimo de poderosos
oligarcas y empresarios son los
dueños, tampoco tenemos derecho a los beneficios sociales y tenemos que endeudarnos para vivir con
relativa comodidad.