Mis pensaminetos son libres.
Sus economistas e ideólogos del FMI y El Banco Mundial crearon, a principios de los años noventa, el conjunto de planes de ajustes macroeconómicos, libre mercado y austeridad fiscal conocido como “Consenso de Washington”, impuesto a la mayoría de los gobiernos del mundo menos al de………¡¡Washington!!, tal y como acaba de quedar demostrado con el atraco a mano armada que sus banqueros y poder
ejecutivo acaban de hacer al pueblo trabajador estadounidense con el manejo del paquete de ayuda federal al quebrado sistema bancario de ese país.
Es la cuna y asiento actual del gran capitalismo imperial globalizado, con sombríos personajes de una ideología que mezcla a partes iguales puritanismo, fascismo, ortodoxia cristiana, liberalismo manchesteriano y darwinismo social, tales como Pat Buchanan, Donald Runsfeld, Rush Limbaugh, Net Grinwich, Jesse Helms y la candidata a la vicepresidencia Sarah Palin; pero a la vez es también la sociedad que ha producido a los grandes teóricos del socialismo contemporáneo: Noam Chonsky, James Petras, Inmanuel Wallerstein, James O´Connors y Mike Davis entre otros.
Es la sociedad más individualista del mundo, pero a la vez la industria publicitaria y los medios de transmisión de información, a los que los habitantes de ese país son adictos como ningún otro pueblo, han homogenizado hasta el absurdo a sus miembros, al punto que la vida del norteamericano promedio está marcada por términos como
Coca Cola, Mac Donalds, Hollywood, Niké, Walt Mart, Hallowen, Ford,
GM, Disney, etc.
Es el país de lo “políticamente correcto” y de los grupos de presión social; allí fumar en público, usar una franela del Che, un turbante o ropa con piel de animal puede ser equivalente a ser considerado un perturbado social o un anarcoterrorista. Mirar a una mujer a los ojos puede ser catalogado como acoso sexual y ser castigado con penas muy
severas por lo que en trenes y metros la gente viaja sin mirar jamás a sus compañeros de viaje. En varios estados las maestras evitan acariciar a los niños por temor a querellas judiciales por parte de sus padres, por lo que los niños crecen en las escuelas sin expresiones de amor y ternura por parte de sus maestros. Cada cierto tiempo estos niños, ya trocados en jóvenes adolescentes, organizan carnicerías en sus colegios y universidades teniendo como blanco a sus compañeros de clases y a sus maestros.
Lo políticamente correcto ha llegado en algunos estados a los límites de lo absurdo: Es común que en bares de solteros existan a la mano formatos escritos de contratos por los que las partes que esa noche se han conocido y piensan dormir juntos, declaran que renuncian a demandar a la otra parte por acoso sexual y por “Palimony”, es decir, por pensiones para ex amantes.
En algunas congregaciones religiosas se han modificado expresiones de la Biblia que podrían ser consideradas ofensivas, discriminatorias o sexistas: El Padre Nuestro ha sido cambiado por un “Padre Madre Nuestro” para no ofender o discriminar a las mujeres. El Salmo 63 que dice “Tu mano derecha me sostendrá” ha sido cambiado por “Tu mano fuerte me sostendrá” para no herir la sensibilidad de los zurdos. En cada película de Hollywood ha de ser incluido un afroamericano, así se trate de temáticas sobre vikingos o antiguos griegos, para no enfrentar la acusación de discriminación racial.
Han endiosado el pragmatismo más cerril dentro de su esquema de vida. Desconfían de toda forma de intelectualidad y rechazan eso que Platón en su Fedro describe como “ese arte universal de hechizar la mente con argumentos”, pero con sus grandes medios de transmisión masiva de información y el resto de su industria cultural han diseñado y
practican la Guerra ideológica (4ta Generación) a través de la que buscan hechizar al resto del mundo con imágenes, símbolos y manipulación de las emociones y deseos.
Con patética arrogancia gustan de llamar a los ganadores de los campeonatos de sus ligas deportivas nacionales como “Campeones Mundiales” o “Serie Mundial” a su serie final del béisbol.
Su poder legislativo promulga leyes que aspiran ser de aplicación mundial tal y como sucede con la ley Helms-Burton o la ley Torricelli, pero se niegan a acatar y ni siquiera a reconocer normas aprobadas por la comunidad internacional como el protocolo de Kyoto, el Tribunal Penal Internacional, el fallo de La Corte Internacional de La Haya que los condenó por el minado de los puertos nicaragüenses, el tratado contra las minas antipersonales y otros parecidos.
Acusan a los musulmanes de fanatismo religioso y hacen burla de ello pero a la vez su presidente asegura que Dios le habló para darle la orden de atacar Irak y masacrar millón y medio de civiles allí, y en cada pueblo y ciudad estadounidense hay pastores y telepredicadores que aseguran que Dios baja a hablar con ellos de política, tendencias
electorales, música y nuevas y heterodoxas formas de salvación, como
Juanita Smith, anciana predicadora afroamericana que a la puerta de su iglesia en Alabama gritaba “¡rebajad! porque ningún gordo entrará al
reino de los cielos!”
Joel Sangronis Padrón
Profesor UNERMB